Y de repente despertamos, un sobresalto que da el bus nos obliga a abrir
los ojos por un momento, al mirar por la ventana sólo se alcanzan a ver
las barandas del puente. El Magdalena se alcanza a distinguir, aunque
algo oscuro. Tenemos el tiempo suficiente para sacar la cámara por la
ventana y obturar... al fondo se pueden apreciar unas tenues luces de
hogares ribereños, hemos llegado a la ciudad de Honda y son las 2 am. El
camino es largo y el clima es "fresquito", nos disponemos a seguir
durmiendo, pero la imagen se queda grabada como testigo de nuestro
viaje..
-mayo doce del 2013-